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(Author's note: This is a slightly longer piece than usual. I have been interested in the British reconquest of Sudan since stumbling upon it while reading William Manchester's The Last Lion years ago. Once I finally got around to researching and writing about it, I found it hard to stop.) At the Edge of Empire Riding at the head of his scouting party, Winston Churchill was likely the first British officer to catch a glimpse of Khartoum. What he saw was less a city than a skeleton, having being abandoned after the violent expulsion of the British from Sudan 13 years earlier. At the city’s edge rose a new settlement, Omdurman, comprised of mud huts and centered on the domed tomb of the Mahdi—the Islamic uprising’s prophetic leader. It was 9am and the heat on the desert plain was already intense. Vultures circling overhead lent the landscape an eerie stillness. Missing from the landscape, to the relief of many in the scouting party, if not Churchill, was the great army of the Mahdi. All they could see for miles around the city were a line of low brush, the mighty Nile, and the unforgiving desert. As Churchill began to imagine that the cities would fall without resistance, the line of brush moved against the horizon. What he had believed to be vegetation was in fact an army of 60,000 extending miles into the desert. The fanatic defenders of Omdurman unfurled banners of Quranic scripture while the metal of their swords and spears glimmered across the horizon with the rising sun. Churchill, who would be no stranger to grand armies, would write of his view across the desert plain that morning as, “perhaps the impression of a lifetime.” It was September 1st, 1898 and within 24 hours Churchill would be on horseback surrounded by 3,000 screaming warriors and locked in the sights of two enemy rifles. He would be at the heart of the last great cavalry charge of the British Empire and lucky to escape with his life.
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La crisis vigente en Venezuela está creando un éxodo de Venezuela parecido al el de Siria. Hay estimados que más que diez por ciento de la población venezolana ha emigrado (o más de 3 millones). Al principio de la revolución bolivariana, la fuga fue caracterizado principalmente por los ricos—escapando con dinero en riesgo de estar usurpado por el régimen. Hoy en día, todos se van. Por qué? Pues, la dieta Madurana sería una causa. En el año pasado, 74% de la población perdió peso (un promedio de 8.7 kilos). La adición de la escasez de medicamentos, falta de trabajo, e inflación de proporciones bíblicas solo sirven agregar a la desesperación. Para los afortunados que podían obtener una visa a los Estados Unidos o España, éstos son los destinos preferidos. En los Estados Unidos, 18,155 solicitaron por asilo en el año pasado (la cantidad más grande de cualquier nación). Para esos menos afortunados, la huida pasa por las fronteras terrenales. La mayoría termina en Colombia; un país que comparte una frontera de 2,200 kilómetros con Venezuela y, irónicamente, en el pasado se vio una huida en la dirección opuesta (debido a la violencia narcotraficante). Venezuela rechaza la idea que existe una fuga de ‘refugiados’ desesperados. Pero al mismo tiempo, ellos no se han difundido estadísticas sobre inmigración en una década. Los estimados se dicen que más que 2 millones se han mudado a Colombia desde el principio de la reina de Chavez. Esta comunidad desplazada no tiene ningún estatus legal en Colombia y tiene que vivir abrumadoramente en la pobreza. Sin embargo, con las condiciones actuales en Venezuela, estas condiciones son preferibles en comparación con la vida cotidiana venezolana.
Hubo comicios ayer en cuatro estados en México con potenciales implicaciones para la votación presidencial del próximo ano. El más importante, en el estado de México, pasaba sin la retumbante derrota de candidato priista Alfredo Del Mazo por Delfina Gomez (candidata de Morena—el partido izquierdista fundado por Obredor (OMLA)). El estado de México es el más poblado del país y pudiera haber señalado la fuerza de Obredor como candidato para la presidencia y la alza en general de su partido. El estado de México ha estado encontrado ser el más corrompido en el país y la situación de seguridad ha empeorado en años recientes. Todavía, el PRI ha gobernado en el Estado de México desde el principio de la república y el partido gastó mucho dinero y capital política para ganar el concurso. La victoria por tres puntos debería provenir un poco aliento al angustiado establecimiento político, cual ha estado tan preocupado por el poder creciente de OMLA—especialmente dado la atmosfera toxica norteamericana poniendo combustible la venidera elección mexicana. Además, en los dos comicios adicionales en Coahuila y Nayarit (ambos controlados por PRI anteriormente) se aparece que el PRI ganará en Coahuila mientras el PAN ganará en Nayarit. La victoria del PRI en Coahuila era inesperada, dado la impopularidad histórica de este partido nacionalmente. Hay rumores que el PRI no cree internamente que puedan ganar la próxima elección presidencial—tal vez este resultado cambie esta opinión.
Ha sido un año difícil para el bolso de los residentes de la Ciudad de México. En enero el gobierno aumentó el precio de petróleo por 14-20.1%. Por los encarecimientos de estos combustibles y la electricidad, el precio de una tortilla se ha registrado una alza de 18%. El peso, aunque está recuperando, ha perdido significante valor contra el dólar- subiendo el precio de importaciones- ante la amenaza Trump (la cual ha reducido pronósticos de crecimiento económico también- desde 2% a 1.4% en 2017). Y, según un informe reciente, el costo de la vivienda subió 19% en 2016. ¿Puede sostener el D.F. estas alzas? Comparada con otros estados, el D.F. tiene unas ventajas y unas desventajas. El año pasado se revelaba que 310.527 personas han sido desplazadas por la violencia en México desde 2009 según la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Según un informe por la Coalición Pro Defensa del Migrante que incluido una encuesta de 1.106 personas desplazadas, 18% de los desplazados han sido directamente víctimas de un delito o acto de violencia incluyendo el secuestro. De acuerdo con estos hechos, no es una sorpresa que solicitudes de asilo en EE UU han aumentado y que dos ciudades mexicanas se presentan en la lista de las 10 ciudades más peligrosas del mundo (Victoria y Acapulco). En esta atmosfera, el gobierno está considerando una ley para expandir el papel del ejército para el orden público. Por supuesto, la ley ha introducido mucha controversia. Muchos trabajando en derechos humanos ya se notan que el ejército ya opera sin la responsabilidad. De las 4.000 quejas de torturar por las fuerzas armadas enviadas al procurador general, solo 15 han resultado en convicción, se ha notado que el ejercito tiene la propensión disparar y matar con inusitada alta probabilidad, y hay una variedad de alegatos de un encubrimiento involucrando el ejército con la desaparición de 43 estudiantes en la ciudad de Iguala hace dos años. A pesar de estas acusaciones, no es obvio que haya otra institución para reemplazar el ejército y el gobierno de presidente Nieto argüe que la ley propuesto será mejorar la reglamentación del ejército.
El International Crisis Group, una organización no gubernamental, recientemente publicó su reporte mensual “Crisis Watch” y sin sorpresa dos países en Latinoamérica han llegado en la categoría de coyunturas que empeoran: Venezuela y Paraguay. La prolongada declinación de Venezuela es bien conocida- bien antes de la eliminación de los poderes legislativos de la oposición política por la Corte Suprema (cuál es controlado por el gobierno), el gobierno estaba encarcelando opositores, manipulando la economía, y debilitando instituciones democráticas. Por la otra mano, el caso de Paraguay es menos conocido. Esta semana su parlamento aprobó una enmienda a la constitución para prolongar el periodo un presidente pueda mantener el poder. Rápidamente, manifestantes se apoderaron el parlamento y lo incendiaron. Todo esto se continua una larga y dolorosa historia que se ha tomado Paraguay desde un poder regional en el siglo 19 hacia el país dañado y pobre lo que es hoy.
Como un estudiante en la Ciudad de México los últimos seis meses, no me sorprendía escuchar mis amigos mexicanos hablan sobre sus deseos estudiar en Canadá o Inglaterra- en vez de los Estados Unidos. Dado la incertidumbre migratoria y la retórica nociva de Trump, se esperaba oír cosas así, pero para mí ellas quedaban anecdóticas. Ahora el efecto viajero de Trump echa de andar mostrar en las estadísticas. Se informó en el San Francisco Chronicle esta semana que las solicitudes a la universidad de California desde México han disminuido por 30% y las del extranjero en general ha disminuido por la primera vez en más que una década.
(Después de la derrota de legislación del seguro médico en la cámara de representantes en los EE.UU. el viernes pasado, uno de los próximos proyectos en el cual la casa blanca se enfocará es la renegociación del TLCAN (o NAFTA). Encontrando soluciones en esta área no será más fácil, especialmente desde un punto de debilidad después de un embate inesperado. En primer lugar, el tratado ha sido exitoso para la economía en general y queda importante estratégicamente para la seguridad americana porque ha fortalecido la economía de un importante aliado y reducido el flujo de inmigrantes indocumentados. Pero no podemos asumir que oficiales gobiernen basado en hechos. Sin embargo, podemos asumir que republicanos escucharen a su elector más importante- los negocios grandes- y estén menos asustados por el supuesto poder electoral de Trump. Pero no podemos asumir que oficiales gobiernen basado en hechos. Sin embargo, podemos asumir que republicanos escucharen a su elector más importante- los negocios grandes- y estén menos asustados por el supuesto poder electoral de Trump.
President Obama recently conceded that marijuana is no more dangerous than alcohol. That might be an understatement. According to research published in the medical journal The Lancet, alcohol is a more dangerous drug than crack and heroin when the combined harms to the user and to others are assessed. While the methodology behind the rankings can be credibly challenged—surely, heroin is more addictive and prone to overdose—it nonetheless highlights the arbitrary societal exemption granted to alcohol over other mind-altering substances. Economic inequality in the United States is growing and people are pissed off. For a while, this anger was channeled at Wall Street—and given the jaw-dropping profits and dubious economic benefits of recent financial "innovation" this seemed like an appropriate target. However, as financial reform advocates lost momentum in Washington, a new target has emerged that can be stymied locally and is not yet politically entrenched—the sharing economy. |
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October 2017
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